Jon Arretxe

Xahmaran (2009)

- Nota del editor:

 

Atrapada en una silla de ruedas, la madre de Kawa rememora desde su ruinosa casa otomana de Estambul la belleza nostálgica y las leyendas de los alrededores del monte Ararat. Allá quedaron sepultados su marido y dos de sus hijos, guerrilleros de la causa kurda.

Entre tanto, Kawa se gana la vida matando gente por encargo. Es la única manera que ha encontrado para mantener a una madre anciana e impedida. Si no fuera por ella, ya habría emigrado a Alemania, siguiendo los pasos de los dos hermanos que le quedan: Xezal, la única hija de la familia y Barán, el mayor, que buscan la forma de sobrevivir, cada uno a su manera, en una sociedad teñida de xenofobia.

Sin embargo, algo se tuerce tras el último crimen de Kawa, el cuál le provoca un profundo desasosiego. A partir de ese momento, los pilares de su mundo comenzarán a desmoronarse.

 Como es habitual en él, Jon Arretxe nos lleva a conocer otras culturas, otras ciudades, callejeando, mostrándonos con realismo lo que no sale en las guías de viaje. En este caso, a través de una novela negra, deja al descubierto una faceta más humana, y no exenta de crítica, de dos grandes urbes íntimamente relacionadas a pesar de sus diferencias: Estambul y Munich. Xahmaran es una historia de añoranza por la patria robada, de lucha por la supervivencia, de ideales y desengaños; es un viaje desde el honor hacia la ignominia.

- Comentario del autor:

 

Siempre me han gustado la literatura policíaca y el cine negro. Siempre me ha gustado viajar, patear lugares lejanos, conversar con las gentes del lugar, conocer sus costumbres y leyendas, su tradición oral…

Xahmaran me ha ofrecido una oportunidad inmejorable para reunir estas afinidades. La novela se desarrolla principalmente en una de las ciudades más bellas del mundo, Estambul. Sin embargo, Kawa, el protagonista, y su familia proceden del Kurdistán, lugar que visité hace algunos años. Su origen está en las faldas del monte Ararat, allá donde, según dicen, el Arca de Noé tomó tierra tras el diluvio. Durante la narración se hacen continuas alusiones al Ararat, que termina siendo la representación del paraíso perdido para la familia que protagoniza la historia. La cruda realidad política y social empuja a la mayoría de sus miembros a emigrar, algunos a Estambul y otros a Munich, urbes donde se sitúan algunos capítulos de este libro.

Durante este último año he realizado cinco viajes a estas dos ciudades, a fin de recabar información para la novela, o, tal vez, utilizando este argumento como excusa para continuar viajando. He visitado en tres ocasiones Estambul, lugar que ya conocía bastante bien, y en dos ocasiones Munich, siempre con el portátil en la mochila. Todo lo que han visto mis ojos durante estas estancias, junto con la inestimable colaboración de amigos, conocidos y familiares que viven en estos lugares y que me han proporcionado infinidad de datos, ha servido para procurar solidez y verosimilitud a la narración.

Últimamente me dedico a la novela negra, a lo que, quizás, se podría llamar “novela negra de viaje”. Hace un par de años publiqué Morto vivace y fue París el paisaje de la novela. El año pasado fue Fatum, cuya singladura narrativa se desarrolla en Lisboa, hasta el punto de que fue la propia ciudad, junto a Mario Barbosa, la auténtica protagonista. En Xahmaran me he alejado un poco más de Europa Occidental. Esta novela negra lleva por título el nombre de una de las figuras mitológicas más emblemáticas de los kurdos. Algunos de sus personajes conviven con los recuerdos nostálgicos del lejano Kurdistán, y la sórdida historia que se narra une de alguna manera Oriente y Occidente, Asia y Europa, al igual que lo hacen los largos puentes que atraviesan el estrecho del Bósforo sobre Estambul

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